martes, 2 de junio de 2020

¡Qué hermoso es ver la sierra!


¡Qué hermoso es  ver la sierra

bañada por la  brisa  despertarse,

y, con beso de  fuego,

observar a  la  niebla  evaporarse!

¡Qué  hermoso  tras la lluvia,

de un abril muy regado, cada  tarde,

de los  rojos  claveles,

disfrutar de su aroma  inigualable!

¡Qué  hermoso es ver los  fresnos

por el inquieto viento  cimbrearse,

y, de  sus verdes  ramas,

escuchar las  canciones  que hace el aire!

¡Qué hermosos son los  sueños,

que  te llevan a  un mundo sin pesares ,

sin guerras y sin hambre,

donde  todos los  hombres son iguales! 

El Vacar 2  de junio de 2020


Dedicada a mi amiga  Rafi Mármol 



lunes, 1 de junio de 2020

Romance a Córdoba

Desde la  sierra  hasta el  río,

preciosa alfombra dorada,

Córdoba  desprende  magia

romana, mora y cristiana.

Como una  mujer  hermosa

luce  muy bellas  alhajas;

la  primera  es la  mezquita,

diamante  de sus aljamas.

Como brillante  pulido 

fue el palacio de  Azahara;

a todo el orbe  llegó

el destello de  su fama.

El alcázar se  presenta

como dorada esmeralda,

en el río se  reflejan 

sus torres  bien cimentadas.

La  Calahorra, un topacio,

junto al puente  bien plantada.

Turquesa el Guadalquivir,

con sus  aguas  plateadas,

fluye,  sereno y tranquilo,

levantando  frescas  auras.

Viejos molinos  soportan

el ímpetu de  mis  riadas

y resisten fieramente

como la noria Albolafia.

En sus  sotos  se  cobija

una  variada  fauna;

monumento natural

que el mundo entero lo aclama.

El puente  romano surge,

de estas líquidas  entrañas,

como diadema y corona

que las  ciñe y las  ensalza.

La catedral , con su torre,

de Rafael coronada,

que el gran Hernán construyera

como una  nueva  giralda,

unidas  a las  iglesias 

que San Fernando   fundara,,

se dibujan en el cielo

como devotas  tiaras.

San Andrés  y San Lorenzo,

de magnífica  portada;

San Pedro y la  Magdalena,

famosas y renombradas;

la recia  Santa  Marina,

conocida  de  Aguas  Santas;

San  Nicolás  y Santiago, 

con otras  no enumeradas,

son los  corales  divinos

de mi Córdoba  la Llana.

El murmullo de  tus  fuentes,

los  oasis de  tus  plazas,

el Cristo de los  Faroles,

los  palacios  de  Viana,

del Carpio, de  Villalones

y también de  la  Fuensanta,

son otros  tantos  rubíes

que  tu hermosura  resaltan.

La Corredera un zafiro,

tallado en  forma  de  plaza,

pintada  de  color  rojo

en sus  pilares  y arcadas;

de sus  balcones se  cuelgan

gitanillas, albahacas,

geranios  y clavellinas

que  sus  olores  exhalan;

el aroma  es  penetrante

por toda  la  balaustrada

y se  expande  por el aire

de las  frescas  madrugadas.

En la  plazuela del  Potro

hay una  antigua  posada,

que,  del  hospital de enfrente,

está siempre  enamorada,

ya que  conserva  los  cuadros

que nuestro Julio pintara.

La  judería  es un barrio 

bordado de  filigrana,

estrechas  calles  floridas,

llenas  de  casitas  blancas,

Córdoba  entera  atesora

el embrujo que  cantaran,

Machado, Azorín y Lorca,

con sus  voces  afamadas.

Si todos  tus  monumentos

son joyas  que te engalanan,

más  preciosas  son aún,

las que  tus  hijos  encarnan:

Séneca, estoico  filósofo

de la época  romana;

Lucano, noble  poeta,

autor  de la  Farsalia;

famoso obispo  fue  Osio,

de la  religión cristiana;

Ibn Zaydun en poesía,

y la  princesa Wallada;

Abderramán , el califa

que  conquistó media  España;

Averroes y Maimónides,

en la  era  musulmana;

Góngora,  elevó a  la  cumbre

la poesía  castellana;

El Duque  de  Rivas, Ángel,

escribió con pluma  clara,

una   tragedia  romántica,

a la ópera  llevada;

Julio Romero  plasmó

a la  mujer  tan lozana,

con sus ojos  azabache,

que  te  enamora  y encanta.

Es  imposible  nombrar  

a una familia tan amplia

de filósofos  y médicos,

de sabios  de  talla  alta,

escultores y pintores,

orfebres de  oro y plata,

artistas y dramaturgos

que  a  la  gloria  te  levantan.

¡Si cordobés  yo no fuera,

quisiera  que  circulara

por la  sangre de mis venas,

el espíritu que  empapa,

de tus  guerreros el brazo,

de tus poetas el alma,

y el corazón de tus  mártires

en ardores  los  inflama!

¡Gran  honor  es  para mí

ser fruto de  tus entrañas!

Córdoba  17 de  junio de  1985

Revisado  octubre  2019 

Dedicado a  mi compadre  Rafael  Yáñez 















sábado, 30 de mayo de 2020

En la víspera de mi santo


En el cielo los nimbos  se  retuercen

como espumas  de  nieve  negra  y blanca.

Hace  calor  y, en las  encinas  grandes,

tocan incansables las  chicharras.

Un hombre   en una  mesa  está escribiendo

escuchando el  sonar  de  sus guitarras.

Los  mirlos  picotean los  perales,

las  brevas  se las  comen las urracas.

A la  mente  le  vienen pensamientos

que  entristecen el  fondo de su alma.

La  falta de  una vida  consecuente

que  a los  pobres  y parias  ayudara;

la  lucha  contra el  hambre y la  injusticia

debió de  ser  su auténtica  cruzada.

La tarde  va  cayendo lentamente

entre  trinos  de  pájaros  que  cantan.

Muere  el sol entre  piélagos de  sangre,

que  la  noche  los  cubre  con su  capa;

Capa  negra  teñida  de  azabache,

de luceros  y estrellas  adornada.

El hombre  lanza al cielo su tristeza

de no haber  terminado  su cruzada;

las  estrellas  recogen su  quejido

en la  plata  brillante  de  su cara;

tu lamento será la inspiración

para que  otros  acaben tu batalla.

Las  estrellas  le  han hablado  en silencio

con el  brillante  morse  de  su plata.

El hombre las  observa  fijamente

mientras   vuelve   despacio  para   casa.


El  Vacar  29 de  mayo de  2020



Las rojizas amapolas


Las  rojizas  amapolas

son las  reinas  de los  campos;

se enamoran de  los trigos

que las  besan con sus tallos;

amarillos  por la envidia,

los  delgados  jaramagos,

se codean  sin amor

con los  espinosos  cardos.

Las  bonitas  margaritas,

con sus pétalos  tan blancos,

visten con capa  nupcial

los regajos  y los  prados.

A mi  amada  le  daré 

de amapolas  un gran  ramo,

con violetas, azucenas 

y blancas varas de nardo.

Las  amapolas  son sangre

de mi corazón humano,

que  te ama, que te quiere...

sin exigir  nada a cambio.

Y sus pétalos  sangrientos,

por el amor transformados,

te acarician y te  besan

como si fueran mis  manos



El Vacar 27 de  mayo de  2020



Voy andando los caminos

Voy andando los  caminos  

de la tarde. Los  dolores

y los  achaques  cansinos

de quien vive sin amores.

Soy como un pobre  viajero,

que ha recorrido la vida

con su alma  muy herida

y el corazón prisionero.

Me ha  faltado decisión

de vivir  comprometido

con el  pobre  y oprimido,

por justicia  y por  razón.

Está  cayendo la  noche,

y su penoso  lamento,

me suena como  reproche

por  no aliviar  su tormento.

Quisiera  poder  volar

para  subir hacia el cielo

y así poderme  aliviar

de esta  pena y desconsuelo.


El  Vacar 26 de mayo de 2020


lunes, 18 de mayo de 2020

Por la mañana

      Por la  mañana

                                     Antes de  que el  sol  se asome  por los pinos se oye  cantar  al gallo y los  perros  ladran  sin parar. La niebla  surge  del  fondo del valle y asciende  lentamente por la  verde  ladera  que  mira  hacia el pantano.Toda la  sierra  de   despereza y se conmueve cuando el  sol la  toca  con el  dorado beso de  sus rayos. A  veces, cuando la  alborada es  fría, diminutas  gotitas acicalan las  flores, la hierba y  las  hojas  de  los  árboles.Si  madrugas puedes  admirar los  preciosos  colores  de  pastel que  adornan el  cielo en las  auroras  matutinas  y el luminoso  lucero que  precede  al  astro  rey. Muchas  veces creo que  los  árboles  me  miran de  soslayo , con sus  verdes  ojos, cuando  deambulo muy temprano  observando el día que  amanece. En estos  mágicos  momentos me siento  como un elemento  más  de  la  naturaleza, la tierra, el aire  y la  atmósfera que me rodea. Acaricio la  tierra descansando mi mano sobre la  hierba  fresca; ella  me  responde con sus dedos  que  brotan como  delicadas flores. El  céfiro matutino me  besa  con su  vaporoso  aliento y mis  ojos  sonríen en paz  bajo los  dorados  rayos  del sol que  se levanta. ¡Qué  grandeza  ante  mi vista! ¡Qué  aroma  tiene la  tierra! ¡Cuánta  vida  está  presente  entre las  briznas  de  hierba! ¡Qué  bonitos   veo los  montes  vestidos  de  primavera! ¡Al fondo  los encinares  se  pasean  por la  sierra! ¡Cuántas  preciosas  flores  emergen entre  las  pìedras, el sol las  besa  con mimo y el viento  las  balancea! !Disfruto cada  alborada  contemplando  esta belleza  que  gratis  me  da  la vida, sin dinero y con largueza!

                                                           El Vacar  18 de  mayo de  2020

domingo, 17 de mayo de 2020

¡Qué preciosa está la sierra con su traje de esmeralda!


¡Qué  preciosa  está la sierra  
con sus  traje de  esmeralda!

Amarillas  margaritas
y la  morada  lavanda,
dan un toque  de  color 
por los  llanos y cañadas.
Las  sangrientas  amapolas,
con la  rojez  de  sus  caras,
contrastan con la  blancura
de las  flores  de las  jaras;
los mirtos  y los  romeros
las  laderas  engalanan.

¡Qué  preciosa  está  la sierra
con su traje de  esmeralda!

Los  pinos,  por la  roquedas,
hacia  el  cielo  se  levantan;
las  encinas, con sus  años,
se  pasean  por  las  navas.
En arroyos  y regajos
abunda  la  mejorana,
junto al  humilde  poleo,
la juncia, las  malvas  altas,
la  olorosa  manzanilla
y las  campanillas  blancas.

¡Qué  preciosa  está la sierra
con su traje de  esmeralda!

Las alondras  matutinas
se  despiertan en las  cañas,
los  pequeños  colorines 
entre  los  lentiscos  cantan,
rebuscando  por el suelo
aparecen la  urracas.
Todas  las  aves  se  alegran
con la  luz  de  la  mañana,
contemplando la  belleza 
que la  tierra  les  depara.

¡Qué  preciosa  está  la sierra
con su traje de  esmeralda!

Allá en los  picachos azules,
entre  nubes  plateadas,
las  águilas  se  divisan
con sus alas  desplegadas;
en las  robustas  encinas
muchas  palomas  descansan;
los  inquietos  gorrïones
en los  jaramagos  saltan
y loa  bellos  ruiseñores
en los  fresnos  se  acicalan.

¡Qué  preciosa  está  la sierra
con su traje de  esmeralda!

Por  eso  yo grito  fuerte,
desde  el fondo de  mi alma,
y los  escribo con mi mano
de  forma  sencilla  y clara.
¡Qué  preciosa  está la sierra
con su traje de  esmeralda!

El Vacar  30 de  abril de  2020