domingo, 24 de enero de 2021

Amanecer

En la  verde  campiña ya amanece.

Huele a  tierra  mojada.

Está naciendo el día.

Cuando el alba, de rosas encendida,

se asoma  por las cumbres escondida,

los espigados  trigos se  conmueven

movidos  por el viento;

le cantan a la  vida

su alegre canción de  movimiento.

En las azules montañas,

el claro sonar de una campana,

cuyos  ecos se pierden por el bosque,

despierta a las blancas aldeas de su sueño.

Las  flores se  acicalan y visten

sus mágicas  corolas de colores.

La tierra  exhala sus rumores,

como salmos de  gloria  y de amores,

que se elevan  hacia el cielo lentamente,

  arropados

por  el limpio perfume de las  flores

y el vapor de los  campos 

empapados de  relente.

¡Qué pura  belleza derramada!

¡Qué placer tan hermoso y regalado!

¡Qué gozo tan profundo y tan callado!

¡Cómo mi alma  disfruta relajada,

contemplando

el sonrosado día que amanece!


Córdoba 25 de enero de  2020

lunes, 18 de enero de 2021

Vuelo como un águila sobre la campiña cordobesa

            El cielo se  viste de tules  cristalinos. El aire es  fresco besado por el  céfiro matutino. La  campiña  está preñada de  verdes  esperanzas.

    Hoy siento  latir profundamente mi corazón; mi cuerpo se vuelve  ligero como una  pluma y se eleva por el aire, flotando sobre las  lomas esmeraldas como águila  señera que vigila sus dominios.

    ¡Qué serena  belleza! ¡Qué intensa  emoción recorre  mi alma! Una blanca  estela  de  pueblos  se  despliega ante mi vista, brillando luminosa  bajo los  rayos del sol. ¡Espejo surge con su ducal castillo como una  nívea pirámide rodeada de  verdes olivos!¡Montemayor se asemeja  a  un alba  tortuga  coronada! ¡Fernán Núñez  como un pan blanco nacido de sus campos sudorosos! ¡Qué dorada  y preciosa  veo a Montilla apenas  asomada al mirador de sus vides  malaquitas! ¡Aguilar descansa  acostada entre las  lomas, junto a su hermosa  laguna de Zoñar! Continúo mi vuelo hacia el sur  acariciado por el silbo del aire  sonoroso que acaricia las  plumas de  mis alas. ¡Dulces  aromas  de  membrillo me señalan que vuelo sobre el febril  Puente Genil!  Giro  hacia el  este; ¡me deslumbro ante  Lucena  que me aparece  como una  blanca  alfombra tendida  a los pies  de su Virgen de Araceli! Vuelo sobre la ermita y ¡qué  maravilloso  panorama  se extiende alrededor!¡Lomas  cerros y hondonadas  conforman una vista impresionante! ¡Me  acerco a Cabra  que ríe y canta como el agua de  su río  y de su cristalina  fuente! Asciendo  por los aires y rodeo el blanco  santuario de la Virgen de la Sierra. ¡Qué navas tan umbrosas contemplo en sus  alturas! Unas  fuertes  ráfagas de  viento me alejan hacia el  sur . ¡Apiñada  en una loma, blanqueando como un lirio, distingo a  Rute! ¡Olores  de canela y chocolate, de anisados  y pestiños, me envuelven con su aroma embriagando mis sentidos!  ¡Muy cerca  diviso a Iznajar  que  se  yergue  orgulloso   sobre  el espejo plateado de las  aguas de  su lago!

    ¡Qué hermosos son los paisajes que contemplo! ¡Los  olivos  formando  largas  hileras que se cruzan y entrecruzan  formando un intricado laberinto! ¡Las  verdes alfombras  de  trigales, las  tierras albarizas, las  rosadas  canteras de mármol en los  peñascales  egabrenses, los  lagares  y cortijos  que, como blancas motas  en el verdor  de los cultivos, visten  a los  campos de un atractivo  traje de lunares....!

    Me  elevo aún más  arriba. Rozo los tenues  celajes de los  cirros. Las  lejanas   sierras  cenicientas, los prieguenses  cerros  ocres  y azules, la altiva  Tiñosa  que  airosa  se destaca  sobre  sus faldas de  olivares, los arroyos que verdean con sus  líquidas  corbatas de plata...  todo se  va difuminando  bañado por los  cálidos  vapores de la  húmeda  tierra que  respira.

    Las  agrestes montañas no parecen tener elevación. Así son- pienso  para  mí- los  humanos avatares; moles  gigantescas observadas desde  abajo; simples  colinas   vistos  desde  otras  perspectivas...

    ¡Qué silencio tan sonoro!

    ¡Qué  paz tan serena y sosegada!

      ¡Qué murmullo tan dulce y rumoroso...!

    ¡Cuántas  veces, cual águila avisora, he volado  sobre  vosotros! ¡Campos  de  Córdoba! ¡Verdes  olivares, oscuros encinares, viñedos esmeraldas, alfombras de  trigales, amarillos  girasoles, campiñas de  esperanza, agrestes  montañas  cárdenas y azules...! ¡En mis  ojos  de  águila, con corazón  humano, se han sembrado  para siempre la  vid, el trigo y los olivos!

    ¡Tierras de  Córdoba  formáis parte de mi ser!

                       Aguilar  28 de abril de  1986

martes, 12 de enero de 2021

Canto de enamorado

¡De flores las guirnaldas

adornan tus cabellos, sol ardiente!

¡Tus ojos esmeraldas!

¡Me miran fijamente

penetrando hasta el  fondo de mi mente!


¡Tu cara sonrosada,

en las  frescas mañanas del  verano,

brillaba enamorada!

¡Debajo de un manzano

de rodillas besé tu blanca mano!


¡Te fuiste  presurosa

sin oír mis  lamentos de alma rota!

¡Qué pena  dolorosa

mi corazón embota

y a mi espíritu daña y alborota!


¡Detente  viento helado!

¡No ondees  su cabello  recogido

de tono jaspeado!

¡Es un lecho florido

donde  muchos  suspiros se han dormido!


¡En la noche  estrellada

los luceros  anuncian a la aurora!

¡Qué dicha sosegada!

¡Qué calma  tan sonora,

te hipnotiza, te embriaga, te enamora!


¡Oh fuente cristalina!

¡Las  aves te rodean con sus trinos!

¡Suena la  mandolina

por sendas  y caminos!

¡Su música  unirá  nuestros  destinos!


¡Oh ninfas  terrenales

que moráis en los  bosques y las  flores!

¡Ornadas de  corales

con trajes de  colores,

cantad al mundo entero mis amores!


¡Buscando  voy mi amor!

¡Palomas  que  voláis por las  alturas!

¡Os  ruego por  favor,

mirad las  espesuras,

los  sotos  y los  lagos de  aguas  puras!


¡Buscadme a mi amada!

¡Decidle que  de amores  peno y muero!

¡Mi alma  está encerrada,

me siento  prisionero

esperando la  joya  que más quiero!


¡A las agua  turquesas,

que  abundáis en los  lagos y los mares

y del hielo sois  presas!

¡Buscadla en  vuestros lares

y aliviad mis lamentos y pesares!


¡Ya  sé  dónde  encontrarte

paloma de los  campos de olivares!

¡Allí podré  gozarte

oyendo los  cantares

del  viento  que susurra entre pinares!


¡Hija de las  montañas

que moras en sus  valles tan preciosos!

¡Con la luna   te bañas!

¡Por fin  somos  dichosos

oyendo nuestros   silbos amorosos!

Córdoba 30 y 31 de  diciembre de  2019



domingo, 3 de enero de 2021

A los campos andaluces

 ¡Qué bonito es el  sendero

de mis  campos  andaluces!

¡Olivos de  verde  hoja

y salvajes acebuches!


Camino por el sendero 

de mis campos andaluces,

encinas en los alcores

con madroños  agridulces,

romeros  y jaras  blancas,

tomillos en los taludes,

olivillas y durillos  

con sus  flores  tan azules,

pinares de  verdes copas 

en las cimas de las  cumbres.


¡Qué  bonito es el sendero

de mis  campos andaluces!

¡Olivos de verde hoja 

y salvajes acebuches!


En los valles, que se visten

con sus  ropajes de  nubes,

los  trigos y girasoles

en abrazos se  confunden.

El sol, cuando se  despierta

bostezando entre los  tules

de los encajes del cielo,

en tus entrañas  refulge

y a  tus mieses las madura  

con los  rayos de  su lumbre.


¡Qué  bonito es el sendero

de mis  campos  andaluces!

¡Olivos de  verde  hoja

y salvajes acebuches!


Cuando el sol, que se levanta,

el cielo limpia de  nubes

y dora las verdes  navas

de tus montañas azules,

mis ojos  con él se marchan

y descubren tus virtudes:

alcornoques y coscojas,

altos  brezos y abedules,

olivares y viñedos

que en tus  campiñas  relucen.


¡Qué bonito es el sendero 

de mis  campos  andaluces!

¡Olivos de  verde  hoja

y salvajes acebuches!


La  flora  del  Mare Nostrum

entera se  distribuye

por tus  bosques y solanas

y por tus  cárdenas  cumbres.

¡Por eso  yo a ti te canto,

este  romance  que  fluye

desde mi alma andaluza,

y en estas  letras  se  funde

con el amor   que le tengo 

a  mis  campos  andaluces!


¡Qué bonito es  el sendero

de mis campos  andaluces!

¡Olivos de  verde  hoja

y salvajes acebuches!


Córdoba, Centro de  profesores a las  19,30.

7 de  febrero de  1990