jueves, 19 de agosto de 2021

Dedicado a Federico

 

¡Te mataron Federico,
en la vega de Granada,
las estrellas son el velo 
que te sirve de mortaja!

Allá en el valle, oculto por la  tierra
que acaricia  tu cuerpo acribillado, 
recitas  con dolor desesperado
tur versos tan contrarios a la  guerra.

Tu espíritu, ligero como pluma
de paloma que anida junto al  río,
recuerda  nuestro humano desvarío,
flotando dulcemente  entre la  bruma.

Tu jaca son los  rayos  de la luna,
cabalgas en su  grupa  plateada;
tu yegua de azabache inmaculada
que te sirve de  mágica  tribuna.

¡Galopas  como ardiente  roja llama,
ya no pueden  herirte ni dañarte!
¡Volarás para  siempre sin cansarte
pues gozas de la gloria de la  fama!

¡Clara  como el agua  tu poesía!
¡Radiante como el sol tu sentimiento!
¡Qué profundo, qué hondo tu lamento!
¡Qué  sonora, qué limpia  tu alegría!

¡Tus  versos  el lenguaje de las flores!
¡Qué  grande, qué importante  tu legado,
cantor de Andalucía  destacado!
¡El parnaso te rinde  sus  honores!

¡Te mataron, Federico,
en la  vega de Granada,
las  estrellas son el velo
que  te sirve de  mortaja!

martes, 27 de julio de 2021

Mi corazón palpita con mis versos


 Mi corazón palpita  con mis  versos
pues  en ellos se encuentra retratado;
a veces  se estremece de contento
y otras con la tristeza  va penando.

Los  versos forman parte de mi vida
pues manan de mi gozo y de mi llanto,
de emociones  bañadas de alegría, 
de amargura .de penas y fracasos.

Mi corazón anida  entre  mis versos,
¡cogedlo, por favor, os lo regalo!
A veces  está  lleno de ilusiones
vividas  desde  tiempos muy lejanos.

¡Tomad  mi corazón, os lo suplico!
¡Cogedlo con cuidado con las  manos!
¡Veréis que es  grande y noble  como el cielo
que nos  cubre a todos  con su manto!

¡Tomad  mi corazón está  sereno,
gozando de  la  paz  y enamorado!
¡Buscad mi corazón entre  mis  versos
pues  en ellos  se  encuentra reflejado!

Aguilar  abril de  1985


miércoles, 14 de abril de 2021

Huele a primavera






     La  savia corre por las  venas de los  árboles, por las plantas, por las  flores como impetuoso río. Toda la  hermosura de parques, vergeles, jardines, huertos, pensiles, bosques y sabanas se posa  como una delicada mariposa  sobre las  soleadas  laderas de la sierra, sobre las luminosas  navas que apacientan a  cientos  de  blancas ovejas y tiernos corderos.
    Su aroma  se alza  como un tenue humo azul que perfuma  mis   sienes y suena como dulce flauta en mis  oídos.
    Todas las  flores me  miran con su  rostro de  pétalos de  sedoso  nácar, en este  jardín silvestre de la  tarde que  desprende  efluvios  de  cuaresmal lavanda.
    El aire  tiembla  mientras el ocaso cubre con su manto arrebolado el lejano horizonte de levante. Todo es  armonía  y belleza. Sobre el prado comienzan a  palpitar gozosas las  estrellas,
    ¿No escucháis la cautivadora  música de la sonora  penumbra de las hojas que el viento toca con su infantil sonrisa? 
   ¿Acaso no percibís el rumor del agua que me llama con su líquida y fresca  voz en este  crepúsculo  dorado y melancólico?
    Caminaré  hacia el río, hacia  las  limpias  cascadas de  agua pura, para  regar el jardín de mi espíritu, el huerto de mi alma que quiere  florecer en esta  hora  vespertina   en que la  luz  del  día cierra sus  párpados, para que la pálida luna derrame  su magia  plateada y su aroma de embrujo embriagador, en este místico y  cautivador anochecer  primaveral.
    ¡Sí, huele  a  primavera!
    El Vacar  10 de marzo de  2021
    


sábado, 27 de marzo de 2021

Vuelvo a ti Córdoba de mi ensueño




Vuelvo a ti, Córdoba de mi ensueño,

como alumno que  fui de  lo sagrado .

Te veo brillante  como un lucero;

tu belleza me deja  alucinado.


Miro al  Guadalquivir bajo tu puente;

cerca escuché sus risas  y su llanto.

Nostalgias  anidadas en mi mente,

entre inciensos y canto gregoriano.


¡Cuántas  veces  anduve  por tu villa,

rebosando de  amor  apasionado!

¡Poco a  poco el destino de  mi vida

me alejó sin quererlo de  tu lado!


¡Oh Córdoba, Córdoba  de mi  alma,

mi corazón por ti está sangrando!

¡Sé  que  no deseas que me  vaya,

sino que  alegre  duerma  entre tus  brazos!

El Vacar  25  de  enero de 2021

martes, 16 de marzo de 2021

Mi viaje a Noruega

   








  El avión despegó  con fuerza  de la  terminal 2  del aeropuerto Adolfo Suárez de  Madrid. Mi corazón estaba en un puño pues no me  gusta nada este medio de  transporte; unida  a este miedo, la  tensión se me  dispara y mi organismo siente un acentuado  malestar y desasosiego. Tras los primeros  minutos todo se  fue calmando y, poco a  poco, recobré el  dominio  de mi mente  y de mi cuerpo. El aparato volaba por encima de las  nubes y así continuó todo el  trayecto. Fue pues  un vuelo de ciegos sobre una  alfombra de  blancas  nubes de  ceniza  y algodón. Un feliz  y rápido  aterrizaje  dio término a  este  vuelo  de unas dos horas y media  de  duración. Me encontraba en el aeropuerto de  Oslo y estaba a punto de  comenzar realmente este  exótico  viaje por el país de los fiordos . Quiero expresar  brevemente  lo que  esta aventura ha  significado para mí.

    He  viajado en autobús bajo una  lluvia, persistente en ocasiones, atravesando verdes  valles, umbrosos  bosques y montañas  nevadas, cubiertas  siempre  de una  vaporosa bufanda  de   nubes. Hemos  discurrido junto a  ríos  caudalosos y lagos  de  transparentes aguas. Me  he maravillado contemplando alegres  cascadas que, mientras  cantaban, se  precipitaban,  jubilosas y alocadas, por las  laderas y acantilados de las  montañas hacia los  acuosos lechos  que  las  acogían.  He  cantado con los  demás  pasajeros mientras miraba las  gotas  de  lluvia  que  chisporroteaban  sobre  los  cristales, envolviendo al  vehículo en un acuoso  vapor  que emborronaba  todo el  horizonte. En alguna  ocasión he contado chistes junto con otros  viajeros  y  hemos  reído a carcajadas  con sana alegría  y calurosa  amistad. Estas  horas  de  autobús me han permitido observar  a mis  compañeros   cuyas  caras  expresaban  amistad, inteligencia  y asombro ante  la  sublime y espléndida  naturaleza  que nos  rodeaba  por doquier.  Me  he  maravillado especialmente, contemplando las lenguas  de  un glaciar que, desde  las  altas e  invisibles  cumbres,  se  asomaban para  saludarme  con sus  turquesas  lágrimas heladas. He  disfrutado, como si tuviese  pocos  años, mientras  las nieve  caía  sobre  mi rostro dándome  la  bienvenida  y besando mi piel con su gélido toque. Ha  sido  fantástico cruzar en barco varios  fiordos de ensueño y sentir  el aire  que, alocado,  me  envolvía  con frío pero ardiente  frenesí. Imposible  expresar  con palabras  la emoción de  observar  las  laderas de las  montañas que  rodean  los  fiordos  cubiertas de  cascadas  que, como lágrimas  del cielo o como corbatas de  plata, adornan  tan espectacular  escenario. Tras  una  jornada recibiendo  emociones por  tan sorprendentes  paisajes ha sido un placer tomar una  ducha  caliente en el  hotel, rememorando las  sensaciones   vividas  ese  día.

    Paseando  por las  diversas  ciudades que hemos  visitado, me  han gustado tanto  sus  monumentos y   su especial  arquitectura, como  sus  floridos  parques y jardines con preciosos lagos, donde  los  niños  reían y  jugaban  mientras las  gaviotas  volaban y los  cisnes  nadaban junto a la  orilla. Ante  tanta  belleza he recordado a mis seres  queridos con entrañable  cariño y les  he  comprado algún recuerdo que  acompañe  nuestros  besos  y abrazos  en el próximo retorno.

    Me  he  sentido como si de nuevo viviese una  segunda  juventud, viajando  junto a la  persona  amada  y poder  así enamorarme de nuevo de  ella  más  allá de los  setenta. Por  momentos  he  olvidado  mis males y enfermedades, ganándome y superándome  a mí mismo en un desafío personal. He  impulsado de  nuevo en mi  vida la alegría y la  esperanza.

    Éste  ha  sido mi viaje . Ésta  ha sido mi experiencia. Esto ha  sido vivir. Puedo  concluir  con estos  versos

Si del  mundo me  diesen todo el oro

y no poder  por ello ya  moverme,

diría que prefiero este  tesoro,

de admirar Naturaleza  y sorprenderme

con glaciares y cascadas, que  yo adoro,

con la  lluvia, el granizo  y la  nieve.


Escrito en autobús  camino de  Oslo 3 de  junio de 2019

sábado, 6 de marzo de 2021

Cerré yo sus ojos

Cerré yo sus ojos,

que aún tenía  abiertos,

 y tapé su cara

con un blanco velo.

Aquel seis de marzo,

    ¡qué bien lo recuerdo,

mi padre  marchó 

volando hacia el cielo!


Un médico vino,

para dar por hecho,

que mi padre estaba 

para siempre  muerto.

¡Qué pena  tan grande,

qué dolor tan fiero,

se clavó en mi alma

cual vivo avispero!


Mi padre yacía  

tan frío y tan yerto

que me parecía

un bloque de hielo.

Escaras  tenía

por todo su cuerpo.

¡Qué dolores  tuvo

estando  despierto!


En el tanatorio 

estuvo primero,

allí lo velamos

amigos y deudos.

Quizás  le rezaron

con gran desconsuelo

cuando contemplaron

sus pálidos  restos.


Luego a  La  Victoria

llevamos el féretro

y tras de la misa

pasó al cementerio;

allí lo metimos 

en un nicho  nuevo

y en la  oscura  lápida

escribí unos  versos

con amor  filial

hacia un padre bueno.


Mis  hijos  le dieron 

su mayor  contento;

fueron sus tres nietos

su mejor  consuelo.

Francisco Fernando

su nieto primero;

con él disfrutó

primicias de  abuelo;

luego vino Antonio,

lucero del cielo;

a voces  le  daba

sus tiernos  requiebros.

Cuando vino Inma

estaba ya enfermo;

su pequeña albóndiga

de miel y romero.


Una  vez  cerrado, 

aquel  frío hueco,

con él conversé,

con hondo respeto

y  mucho dolor

dentro de mi pecho.

¡Adiós, padre mío,

le dije  sincero,

que  en la  gloria  estés

con júbilo pleno!.


Han pasado años,

¡como corre el tiempo!

Pero desde entonces, 

yo bien lo prometo,

cuando estoy muy triste

y con pena  dentro,

cuando cae la nieve

del helado invierno,

cuando sólo oigo

gemidos del viento,

de mi amado padre 

su muerte  recuerdo

y elevo plegarias

por él hasta el cielo,

¡Que  Dios  te bendiga

con el  gozo eterno;

te lo mereciste

yo doy fe de ello!


El Vacar 6 de marzo de 2021


jueves, 4 de marzo de 2021

Amas al mar y el mar está en tus ojos


          ¡Amas  el mar y el mar  está en tus ojos!

       ¡Amas al sol  y él  luce en tus cabellos con los dorados reflejos  de la  tarde!

       ¡El mar y el sol caminan con tu  cuerpo cuando paseas airosa  por la  calle!

       ¡Amas  la tierra y tus  senos  son montañas, rodeadas de  navas  y de  valles!

       ¡Amas  el campo y los  verdes  trigales; tu vientre  es un trigal donde   tres  espigas  hermosas  se han  formado que en garbo y en belleza son rivales! 

        ¡Amas  la  brisa  y tu aliento es el  céfiro  que  trae  aromas de  flores  muy suaves!

        ¡Los pájaros, las nubes, el cielo, las  estrellas y los  profundos  abismos  siderales, se  quedan conmovidos  cuando los  miras  con tus  ojos  inefables!

        ¡Eres el mar  que  fluye por tus ojos!

        ¡Eres  el sol que  evapora  mis pesares!

            ¡Amada mía te amo  como a nadie!

        ¡Te necesito, me  asfixio  sin tu aire!

        ¡Toma  mis manos y llévame en las  tuyas, ligero sin velamen, como llevabas el  ramo de flores  en la  iglesia tan dulce  y elegante!

          ¡Oh te  quiero con mi cuerpo, con mi alma y con mi sangre!

        ¡Partamos  juntos por el mar  proceloso de la  vida en el bajel de  tus  senos  y tu  talle!

        ¡Esperemos unidos  la  venida  del postrer  viajero de la  tarde, fundidas  nuestras almas  con el amor, que olvida, que perdona y que  cura las  oscuras  heridas  más  sangrantes!

        ¡Te  quiero  compañera, amada  esposa y buena  madre!

                    Córdoba 14 de  febrero de 2020