domingo, 1 de noviembre de 2020

Veo llover por la ventana

       Veo llover por la ventana. El sonido de las  gotas  me recuerda tiempos de mi infancia. Me encantaba meterme en los  charcos y colocarme debajo de los canalones de los tejados, para que sobre mí cayese el grueso chorro de agua que por sus bocas se vertía. Miraba las cenicientas nubes, una  y otra vez, pues no comprendía cómo tal cantidad de agua podía almacenarse en tan vaporosos y etéreos recipientes. No me importaba mojarme hasta  quedar empapado; sólo sentía  pena  por la  ropa y el  calzado que  se estropeaban y sus repuestos era  caros y  muy escasos.                                                                          Sigue  lloviendo y siento como si esta lluvia me limpiara el alma, que vuelve de nuevo a mi niñez y a mi juventud, entre recuerdos dulces y entrañables añoranzas.                                                        El monótono repiqueteo del agua me produce una inenarrable sensación de soledad y de serena tristeza. Sólo la la lluvia es mi compañera y a ella le hablo desde el fondo de mi alma.                                                                                ¡Oh lluvia, fecunda el campo, a la madre naturaleza, para que brille hermosa en sus verdes praderas, en sus árboles frutales, en sus salvajes sabanas, en sus  prados  floridos o en sus  selvas  y bosques  tropicales!                                    ¡Viendo  tus lágrimas  caer he aprendido a  valorar el sentido de la  vida, la tristeza  del  que sufre, el embrujo del amar, la alegría de la  risa, la congoja del llorar, la  familia que  te ama, la dicha  de  perdonar, el misterio de la  muerte, el trabajo por la  paz... He  aprendido muchas  cosas que se  viven y se  sienten sin pensar!                               ¡Alegras, lluvia, mi soledad,  en esta  melancólica  tarde  otoñal en la que  no veré  al rubio sol, pero sí escucharé el sonido de  tus  cantarinas  gotas, chapoteando  sobre  los  charcos  y besando el cristal de mi ventana!  

                                    El Vacar 22 de octubre de  2020                                                                                       

                                                                                                                           

sábado, 31 de octubre de 2020

Por las montañas de Priego

Por las montañas de Priego

vi bailar  unas  zagalas,

al son del viento que sopla

y al son del agua que mana,

con su  pelo de  azabache

y su talle de  gitana.

Se movían como el aire,

cuando silba entre las  ramas.

Muchachas  eran del pueblo,

de  la calle de la  Cava,

curtidas por el trabajo

en estas  bellas  montañas,

cuyas cimas  van al cielo

y en sus pies  corren las aguas.

Me  encantaron con su baile

entre cerros y cañadas,

vestidas de  faralaes

con traje de  sevillanas.

Honor  regalan a Priego,

con su  baile las  zagalas,

por la gracia  y el salero 

nacido de sus  fontanas.

El Vacar 30 de  octubre de 2020

sábado, 10 de octubre de 2020

La poesía

 Como un fuerte  remolino,

promovido por el viento.

Como un  fuego que me abrasa

y que me  quema  por dentro.

Como un río de  agua  viva,

en mis  venas  yo la  siento;

quiere  salir  por  mi voz,

inunda  mi pensamiento

con ideas, con deseos

cargados  de  sentimiento;

en ocasiones  los  canto

y los  escribo al momento.

Las  palabras que utilizo

son como un dulce  lamento,

para  compartir  con todos,

mi tristeza y sufrimiento,

mi esperanza, mi dolor,

mi alegría  y mi contento.

Córdoba 25 de noviembre  de  2019

jueves, 8 de octubre de 2020

¡Qué lindo es ver ...!

 ¡Qué lindo es  ver el cielo

de pequeñas  estrellas  adornarse,

y de mágica luz,

cuando cae la noche iluminarse!


¡Qué lindo es ver el agua 

de los  mares y lagos ondularse,

y al aumentar el viento,

moverse, agitarse  y encresparse!


¡Qué lindo es ver los campos 

de diminutas  flores  adornarse,

y al paso de las horas,

de preciosos colores  esmaltarse!


¡Qué lindo es ver los  pájaros

volar  y revolar  por altos  aires,

y jugando  felices,

con sus lindas  parejas  acoplarse!


¡Qué lindo es  ver los  árboles

al capricho del viento cimbrearse,

y al llegar el otoño,

de sus  doradas  hojas  desnudarse!


¡Qué lindo es  ver la lluvia

caer y recaer y no pararse,

y los  campos  resecos

beber y más beber  hasta  saciarse!


¡Qué  lindo es  perdonar

y olvidar  ofensas sin enfadarse,

y al  calor del perdón,

aumentar la amistad sin cuestionarse!


¡Qué lindo es el amor

que la  dicha  regala hasta embriagarse,

y logra que dos  almas

consigan mutuamente  fusionarse!


El Vacar  25 de  septiembre de  2020





viernes, 25 de septiembre de 2020

Por Puerto Calatraveño

 En el camino hacia el norte,

por Puerto Calatraveño,

me encontré a una muchacha,

preciosa  como un lucero;

su rostro de nieve  pura

y su cabello muy negro,

su cuello de piel de seda

y sus ojos  como el cielo.

¡Hermosa como la  luna 

las noches de  cielo abierto!

¿Qué haces  aquí chavala,

en este  monte  tan lejos?

Atiendo a este  ganado

con ayuda  de  mis perros;

tengo cabras, tengo ovejas

y  también muchos  corderos;

como ves soy la pastora

del pueblo de Alcaracejos.

Me enamoré de su talle,

bailando al son del  viento,

de  sus manos  tan curtidas

con olor a  flor de  heno

y de sus  ágiles  piernas

veloces  como los ciervos.

¡Pastora  que me  enamoras

con tu voz y con tu cuerpo,

con tu  pelo de  azabache

y con tus  ojos  de  cielo!

¡Vente  conmigo hacia el norte

y deja  Calatraveño!

¡Te vestiré de  damasco

en mi palacio de invierno

y desde  ahora  serás,

princesa  de  Alcaracejos!

¡No temas  por tus ovejas,

ni por tus  lindos  corderos

que alegres  pacen los  montes

por las  navas y  roquedos!

¡Ellos  saben que vendrás,

volando como un jilguero,

y les  cantarás  canciones

con tu voz  de terciopelo,

que  ahuyentarán  a los  lobos,

con ayuda  de  tus  perros!

¡Pastora de  esta majada

en Puerto Calatraveño!

¡Ninfa  de  agrestes montañas!

¡Princesa  de  Alcaracejos!

Córdoba 29 de enero de  2020

lunes, 21 de septiembre de 2020

Sobre el amor

       Se habla  mucho del amor 
con ideas muy variadas,
en  la tele, en la  radio 
y en revistas  señaladas,
 en los chistes de  taberna
  en los bailes y quedadas. 
Para mejor  conocerlo,
 aquí tienes  su semblanza


El amor  nunca  se  irrita
y ningún premio  reclama.
No murmura, no critica,
ni dice  palabras vanas,
Perdona  cualquier  ofensa 
y nunca busca  venganza.
Es paciente y comprensivo,
alimenta la  esperanza
de que el hombre  jamás use
ninguna  clase de  armas.
Se  alegra  con los  triunfos,
y los  éxitos  ensalza
de  las  personas  queridas,
sin esperar alabanza.
Se  entristece  con las  penas
que  a sus  amigos les pasa,
dando ánimos y fuerza
para intentar superarlas.
El amor es un tesoro
que llevas dentro del alma,
mientras más  tú lo repartes,
más valor  y precio gana.
Ha de  ser la mejor  túnica
a vestir  como  mortaja,
y la prenda  más valiosa
que al partir se lleva el karma

El Vacar 16 de Septiembre de 2020





jueves, 17 de septiembre de 2020

Te busco, Señor, desde hace tiempo


Yo te  busco, Señor, desde hace tiempo

 en la tierra, en el aire  y en el  fuego;

te perdí, no sé  cuando, sin razones,

y por más que  te  busco no te  encuentro.

Ausculto con cuidado las  estrellas

para ver si te hallo allá en el  cielo;

la grandeza infinita que  contemplo

me  deja con espíritu perplejo.

¡Ayúdame , Señor, quiero encontrarte,

para ser tu discípulo de  nuevo!

¡Ayúdame, Señor, dame  tu fuerza

para  en verdad  vivir el Padre Nuestro!

¡No viniste, Jesús, a  darnos dogmas,

sino modo de vida  con tu ejemplo!

Muchas  veces  seguí otros caminos

que  no fueron cumplir el evangelio.

¡Necesito, Señor, tener  tu imagen

bien grabada en mi alma y mi cerebro!

¡No tengo que  buscarte en las  estrellas,

ni  en la infinita  cúpula  del  cielo;

he de  buscar  tu rostro  cada día 

en los  pobres, parados y sin techo!

¡Las  personas  humildes  y sencillas

son tu mejor sagrario, son tu templo!

El  Vacar 15 de  septiembre de  2020