Yo te busco, Señor, desde hace tiempo
en la tierra, en el aire y en el fuego;
te perdí, no sé cuando, sin razones,
y por más que te busco no te encuentro.
Ausculto con cuidado las estrellas
para ver si te hallo allá en el cielo;
la grandeza infinita que contemplo
me deja con espíritu perplejo.
¡Ayúdame , Señor, quiero encontrarte,
para ser tu discípulo de nuevo!
¡Ayúdame, Señor, dame tu fuerza
para en verdad vivir el Padre Nuestro!
¡No viniste, Jesús, a darnos dogmas,
sino modo de vida con tu ejemplo!
Muchas veces seguí otros caminos
que no fueron cumplir el evangelio.
¡Necesito, Señor, tener tu imagen
bien grabada en mi alma y mi cerebro!
¡No tengo que buscarte en las estrellas,
ni en la infinita cúpula del cielo;
he de buscar tu rostro cada día
en los pobres, parados y sin techo!
¡Las personas humildes y sencillas
son tu mejor sagrario, son tu templo!
El Vacar 15 de septiembre de 2020