¡Oh mi tierra cordobesa!
¡Cuando veo tus verdes encinares
poblados de palomas,
cuando aspiro de tus altos pinares,
sus cálidos aromas,
mi corazón se alegra!
¡Y al contemplar las águilas señeras
que dominan los páramos más altos,
las afiladas crestas y roquedas
de los Pedroches y el río Guadiato,
con sus enormes alas extendidas,
mi espíritu se siente relajado!
¡Y mirando tus bellos naranjales,
que despiden aromas siempre gratos
que manan de sus flores de azahar,
me siento más y más afortunado!
¡Y en la campiña viñas que verdean
con sus racimos prietos y dorados!
¡Cuando miro tus mares de trigales
que brillan al ocaso,
al viento flameando
movidos por el soplo del solano,
me siento por la dicha regalado!
¡Inmensos tus extensos olivares
que a tus gentes otorgan su alimento!
¡Tus pueblos una estela de blancura,
emporios de belleza y de portento!
¡Espejo una pirámide de azúcar!
¡Aguilar te arrebata el sentimiento!
¡Priego un tesoro del arte barroco,
regia fuente del agua nacimiento!
¡Viñedos esmeralda en Montilla,
de Jerez y sus caldos gran tormento!
¡Olorosos membrillos del Genil,
su sabor es muy dulce y suculento!
¡Qué preciosa la vista de Montoro,
riquísima la miel de su romero!
¡Renombrado el aceite de Baena
cuya fama recorre el mundo entero!...
¡Cuando contemplo toda tu riqueza
fiel hijo de mi tierra yo me siento!
¿¡Por qué eres la última de España
en inversión en cuidado y en dinero!?
¡Por el poder estás muy olvidada,
tierra fuerte de gloria y de talento!
¡Mi canto es un canto de alabanza,
de alegría, de pena y de lamento!
Córdoba 16 de octubre de 2021