La primavera despierta a la tierra durmiente con los sonoros trinos de los pájaros y los dorados y cálidos besos del sol. Los campos se visten de gala con verdes mantos y las desnudas ramas de los árboles de pequeñas esmeraldas de tierno candor. Las flores danzan al son del viento templado y estallan en danzas de fuego de precioso multicolor.
La vida renace bajo un cielo azul poblado de blancos y brillantes algodones. Las aves, sus fieles trovadoras, trinan y gorjean en el aire mientras hilvanan y trenzan invisibles lazos de paz y esperanza. El río acompaña su eterna danza con su líquida voz de plata y cristal. Las noches se embriagan de dulces aromas de rosa y jazmín, que perfuman el éter en mayo y abril. En su regazo el mundo se transforma y los corazones olvidan sus penas.
¡Oh primavera, musa del sol y de la luz!
¡Risa del viento que abrazas al tiempo con frescura nueva!
¡Bendita seas por traer la renovación y el cambio y por hacer patente que, tras el ocaso del gélido invierno, hay siempre un cálido y luminoso renacer!
Córdoba 21 de marzo de 2025