jueves, 3 de abril de 2025

Canto a la Primavera


       

  La primavera despierta a la tierra durmiente con los  sonoros trinos  de los pájaros y los  dorados y cálidos besos del sol. Los  campos  se  visten de  gala con verdes  mantos y las  desnudas  ramas de los árboles de pequeñas  esmeraldas  de  tierno  candor. Las  flores  danzan al son del  viento  templado y estallan en danzas de fuego de precioso multicolor.

        La vida  renace  bajo un cielo azul poblado de blancos y brillantes algodones. Las  aves, sus  fieles  trovadoras, trinan y gorjean   en el  aire mientras  hilvanan y trenzan invisibles lazos  de paz y esperanza. El río acompaña su eterna danza  con su líquida voz de plata y cristal. Las noches se embriagan de  dulces  aromas  de rosa y jazmín, que perfuman el éter en mayo y  abril. En su regazo el mundo se  transforma y los  corazones  olvidan sus penas.

    ¡Oh primavera, musa del sol y de la luz!
    ¡Risa del viento que abrazas al  tiempo con  frescura  nueva!
    ¡Bendita seas por traer la renovación y el cambio y por hacer patente que, tras el ocaso del gélido invierno, hay siempre un cálido y luminoso renacer!

                 Córdoba 21 de marzo de 2025


jueves, 13 de marzo de 2025

Dedicado a la mujer

 

Para ti, mujer  de tierra, de agua, de fuego y de hierro.

            Eres  raíz que  sostienes y alzas  el árbol de la  vida con esfuerzo y entrega. Eres savia  que aglutina y fruto que alimenta a la familia. Tu mirada  derriba muros y abre  puertas  donde antes hubo cerrazón rompiendo esquemas y desafiando al tiempo. Tus  brazos largos y fuertes  como las  montañas,  para trabajar en cualquier  profesión, y cálidos  como las  solanas  para acoger  sin ninguna distinción. Tus  manos desgastadas como las  rocas  y tus pies  cansados  de  tu penoso caminar por  los  históricos desiertos  del  olvido  y la  incomprensión.
        Eres  agua pues luchas en silencio con tu voz de alba y tejes los días  con hilos de  esperanza. Eres la lluvia  noble que fecunda la tierra y la cubre con su capa de verdor. Con tu sonrisa  derrites el hielo de la  intolerancia. Con tu amor  transformas la existencia pues en tu seno nace la vida y late el  futuro dela humanidad. Eres  madre, hija, hermana, amiga y compañera  como las  olas lo son de las  doradas  arenas de la playa y el mar lo es  de toda la vida  sobre la  Tierra. 
        Eres  fuego pues el corazón de tu pecho es una llama que no se apaga y un horno que calienta los  hogares. Por la noche  eres el  faro,  el foco que ilumina las tinieblas  de nuestra mente  y por la mañana eres el sol  que   enciende los  cálidos  rayos  del amor y de la  humana   compasión. La luz que derrite los témpanos de la intolerancia  y de la  xenofobia.
        Eres  hierro porque  has  aguantado  siglos de  desprecio y de  humillación. En tu larga  lucha  buscando tus derechos hay una  fragua candente  que te ha templado  de tal modo que, en cada puesto, en cada oficio, en cada  trabajo que desempeñas ,  rompes  cadenas y vences  barreras  con mente  despierta y pecho erguido. 
        Hoy te honro, mujer,  porque en tus manos  late el futuro.
¡Gracias por ser fuerza, por ser  vida, por ser  al alma que nunca se  rinde!
       ¡ Salve, mujer de  tierra, de agua, de fuego, de  hierro, de dulzura y de coraje! ¡Eres  esencia, eres mensaje!

                        Córdoba  8 de marzo de  2025

 

jueves, 6 de febrero de 2025

El día que nace


                          El día que nace


                       El sol  despierta, cual bola de fuego, por las lejanas líneas del horizonte. Enciende  las altas cumbres y se despereza , en loco trasiego, por las heladas aristas rocosas. Acaricia, con sus manos de luz y  suave terciopelo  las doradas  laderas que descienden hacia las  profundas hondonadas y los umbríos valles. 
                Las praderas  lo besan con sus labios de hierba y los bosques beben la luz de la alborada en dorados  sorbos. El ígneo disco flameante, como niño de fuego, se baña  en el espejo del río que sueña con atraparle en su plateado pecho. 
                Las  fértiles campiñas, vestidas de verdes trigales y amarillos  girasoles, bailan al son del viento solano que las arrulla con sus silbos de amor.
                El mar, madre fecunda de luengos cabellos de plata, se viste de inquietas y luminosas lunas de  cristal   para ver y atrapar  al rubio galán madrugador.
                El cielo con rubores encendidos acuna las nubes que, como susurros de etéreo algodón, danzan  y con sus invisibles alas quieren jugar con los cálidos  efluvios  que les lanza la luminosa esfera rutilante.
                Así despierta el día con auroras  encendidas y corazón de oro fulgente  que derrama luz y vida  sobre la tierra dormida que se despierta  al recibir los besos  del nacido sol.